Desayunar bien

Los vendedores de cereales, galletas, bollos y pastelitos, es decir, de derivados de cereales altamente procesados y repletos de carbohidratos de rápida absorción, suelen utilizar como argumento la carga de energía matutina para que desayunemos sus productos. Nos insisten en que comiéndolos, uno consigue una maravillosa energía para todo el día y, como consecuencia, rinde mejor. Más bien es todo lo contrario.
Bueno, ya
sabemos lo que es el marketing…el objetivo es que nos “enganchemos”, y lo consiguen.
En primer lugar, nuestro metabolismo, si es necesario, es perfectamente capaz de obtener toda la energía que necesita de las grasas.
Y es lo que estamos deseando que haga con la grasa almacenada en los michelines!

En segundo lugar, hay carbohidratos de lenta absorción que pueden aportarnos energía de forma mucho más constante, regular y además proporcionando valiosos nutrientes.

Me refiero a las frutas, claro.

Y en tercer lugar, su afirmación publicitaria no tiene evidencia científica que la soporte y se basa en la típica simplificación metabólica: Bastantes carbohidratos refinados es igual a bastante glucosa corriendo por nuestra sangre, que es igual a energía a mansalva. Pero la realidad no es tan sencilla, ya que con un estilo de vida predominantemente sedentario (como es el de la mayoría de las personas en sus trabajos), los carbohidratos de rápida absorción provocan importantes y poco deseables efectos secundarios.

Ese bajón de energía de media mañana es consecuencia del previo subidón, y nos obliga a otro chute de carbohidratos rápidos… o a tumbarnos a dormirrr. (Cosa que no creo que le parezca bien al jefe, al profe, o a los clientes). Entonces para recuperarnos tomamos galletas, bollos, zumos envasados, o lo que sea:  Subidón, bajón, subidón-bajón…Entramos en la dinámica de la adicción a los carbohidratos, algo que además de hacernos engordar más y más, provoca en el organismo un problema con la insulina, que puede estar años latente, sin detectarse en análisis, y derivar en diabetes.

Las personas con cierta resistencia a la insulina, sufren ese tipo de bajones de energía, tras un desayuno cargado de carbohidratos refinados, el páncreas reacciona de forma exagerada e inunda de insulina el torrente sanguíneo, “llevándose por delante” casi toda la glucosa en muy poco tiempo. Al reducirse tan brúscamente la glucosa, se provoca ese efecto negativo.

¿Sabes dónde se lleva la insulina esa glucosa? Al hígado para transformarse en grasa y ser almacenada.

Algunos de los más recientes Estudios Científicos, concluyen precisamente lo contrario de lo que nos dice la industria alimentaria: que se rinde mejor y que se mejora la atención y el rendimiento intelectual si por la mañana tomamos alimentos de bajo índice glucémico, es decir, que contengan carbohidratos de lenta absorción.

Estos son unos ejemplos, que hacen especial hincapié en el efecto en niños:

– Breakfast glycaemic index and cognitive function in adolescent school children (2012).
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Glycaemic index and glycaemic load of breakfast predict cognitive function and mood in school children: a randomised controlled trial (2011)
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A low glycaemic index breakfast cereal preferentially prevents children’s cognitive performance from declining throughout the morning (2007)

Así que, es mejor incluyas en tu desayuno (y el de tus hijos) proteínas y grasas de buena calidad, lácteos y frutas. Tampoco pasará nada si de vez en cuando incluyes alguna tostada integral, claro. Especialmente si tu trabajo es físico, vas a ir al gimnasio, o no tienes reservas grasas. Pero no necesitarás ningún tipo de galleta ni de comida basura en ningún caso (sí, me refiero a los cereales de desayuno, especialmente a los infantiles, galletas, pan blanco etc.), para estar lleno de energía. Y muchos menos para conducir un coche y/o trabajar sentado ante un ordenador.

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