Mitos sobre la fibra

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El hecho de que en los años 70 se hiciera un exitoso estudio que demostró que las poblaciones con un alto consumo de fibra no padecían afecciones tan comunes en la sociedad desarrollada como el estreñimiento, diverticulitis, o cáncer de colon, puso en alerta a la industria alimentaria, que aprovechó el tirón para comenzar una campaña de marketing  tan efectiva, que ya toda la población la ha asimilado como cierta.

Las poblaciones estudiadas, no toman salvado, ni tampoco muchos cereales, su fibra procede de frutas y verduras. Pero la industria alimentaria, que ya había conseguido implantar el hábito de los cereales en el desayuno, no iba a permitir que la verdad arruinara su oportunidad de negocio: los cereales altos en fibra.

Esto coincidió con la incorporación de la mujer al mundo laboral, la necesidad de soluciones de alimentación práctica y también con la satanización de las grasas de cualquier tipo, y la equivocada idea de que todas son perjudiciales para la salud.

Y así, la facilidad de abrir un paquete de cereales azucarados (eso sí, con mucha fibra) reemplazó definitivamente el proceso de cocinar unos nutritivos huevos en el desayuno. Industria alimentaria 1 – Humanidad 0.

LA FIBRA

Hay dos tipos de fibra:

Fibra soluble:  Este tipo de fibra capta mucho agua, aumentando de tamaño, y produce una solución viscosa en nuestro sistema digestivo que ralentiza el tránsito intestinal. En teoría esto da más tiempo a nuestro organismo a absorber los nutrientes y reduce los picos de insulina en sangre al dosificar la liberación de glucosa. Esta fibra está presente en legumbres, algunos cereales (avena y cebada), tubérculos, algunos vegetales (como remolacha y zanahoria) y muchas frutas.

Fibra insoluble: La fibra insoluble pasa por el intestino sin sufrir modificaciones, y se fermenta en el cólon principalmente. Si bien es cierto que en en algunos casos puede mejorar la motilidad intestinal, consumida en exceso puede producir mucho gas y distensión abdominal, además de interferir con la absorción de minerales como el zinc, el magnesio o el calcio, especialmente si esa fibra procede de cereales, altos en antinutrientes .

El resultado de esta obsesión por la fibra es, como de costumbre, el aprovechamiento por parte de los fabricantes de alimentos procesados, que tradicionalmente eliminan la fibra natural de sus productos (para alargar su vida), y le añaden después fibra insoluble sintética, lo que les permite además poner un reclamo en el envase, anunciando el producto como ‘fuente de fibra’ (si tiene más del 3% de fibra) o incluso ‘alto en fibra’ (si tiene más del 6% de fibra). Hay pocos datos que nos puedan hacer pensar que hay algo saludable en estos pseudo-alimentos, y de hecho esa fibra extra puede estar causando más problemas de los que resuelve.

 

Uno de los argumentos que ha mantenido la popularidad de los cereales integrales es el amplio número de estudios que demuestran mejora al incorporar estos alimentos. ¿Es mejor tomar los cereales de desayuno integrales? Claro, cualquier cosa que reduzca los picos de glucosa e insulina en sangre, aunque sea poco, es mejor. Pero mucho mejor sería no tomarlos. Tomar fruta y huevos con jamón, yogurt…

La fibra y la ‘regularidad’

Un interesante estudio, que analiza el efecto de reducir la ingesta de fibra no soluble durante dos semanas en personas con estreñimiento, concluye que las personas que más mejoraron fueron las que más redujeron la fibra, y aquellos que la eliminaron, mejoraron más todavía.

Según palabras del propio estudio “…el rol de la fibra en el estreñimiento es como e de los coches en un atasco. La única forma de mejorar el tráfico lento es reducir el número de coches. Si aumentamos los automóviles, el tráfico empeora…“.

Lo que muchos desconocen es que un aumento en la ingesta de grasa puede ayudar a mejorar el estreñimiento. En vez de cereales integrales, come más pescado graso, aguacates, algunos frutos secos, aceite de oliva o coco, huevos, e incluso un suplemento de aceite de pescado. No son raros los casos de vegetarianos estreñidos, y el problema claramente no es la falta de fibra, sino de grasa.

Como curiosidad, una de las teorías para explicar la mayor incidencia de cáncer colorectal en las sociedades modernas era nuestra forma anti-natural de ‘ir al baño’. La insistencia moderna en pasar todo el día sentados, incluso para temas tan… personales, no facilita una evacuación completa del cólon y aumenta la presión en el intestino. Esta idea, tiene cada vez más respaldo científico, y las sociedades que van al baño en cuclillas (como en muchas zonas de Asia) tienen mucha menor prevalencia de enfermedades digestivas, independientemente del consumo de fibra.

 

Como conclusión, la alimentación debe ser variada y lo más natural posible, y esto no incluye ningún alimento que venga en envases con dibujitos y colorines.

(ideas extraidas de: fitness revolucionario)

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